¿Por qué no cuidas tu salud mental como tu cuerpo?

¿Hay que tener un problema diagnosticado para empezar a cuidar de la salud mental? La respuesta, según los psicólogos de TherapyChat es un rotundo “No”. Y es que la salud mental debería recibir los mismos cuidados que la salud física, especialmente, porque muchos de los problemas que afectan al bienestar emocional de las personas no ocurren de manera repentina ni se “curan” para siempre.

Problemas psicológicos comunes como la ansiedad o la depresión, sufren el riesgo de cronificarse si no se cuenta con la ayuda adecuada. Sin el apoyo de un profesional, estos trastornos pueden acompañar a la persona gran parte de su vida, ya que es en la terapia donde se aprende a entender lo que está ocurriendo, a reconducir la situación y a saber afrontar las emociones que aparecen.

Salud mental preventiva

Gran parte de los esfuerzos de la psicología moderna están orientados a desestigmatizar el rol del psicólogo y normalizar la salud mental preventiva. En la sociedad actual estamos rodeados de efectos estresantes que favorecen la aparición de problemas que, de no ser atendidos a tiempo, pueden obstaculizar nuestro día a día.

Uno de ellos es la ansiedad. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) en el año 2015 un 4,1% de la población española sufría ansiedad, una cifra que va en aumento. Sus síntomas pueden ser psicológicos, conductuales o físicos y muchas veces suelen confundirse con otras patologías, retrasando un diagnóstico acertado y una terapia adecuada.

Es posible que, si padeces ansiedad, hayas recibido un tratamiento sintomático y, una vez desaparecidas estas manifestaciones de ansiedad, se haya dado el tema por zanjado. Si te ves reflejada en la mayoría de las cosas que aparecen en este listado, te recomendamos buscar ayuda psicológica para mejorar tu calidad de vida. Si no es tu caso, sigue leyendo para conocer las medidas preventivas.

Síntomas de la ansiedad

  • Síntomas físicos: sin que haya una razón aparente (intoxicación alimentaria, nuevos medicamentos, enfermedades víricas) puedes padecer dolor de estómago, náuseas, acidez y reflujo gastroesofágico. Respecto al tránsito intestinal, pueden darse los dos extremos: diarrea y estreñimiento. A nivel respiratorio y circulatorio pueden aparecer sensación de asfixia y taquicardias. Además, las personas con un cuadro agudo de ansiedad experimentan dolor muscular, incluyendo sensación de presión en el corazón que en muchas ocasiones se confunde con el dolor propio de un infarto.
  • Síntomas psicológicos: los pensamientos destructivos tales como “todo va a salir mal, siempre tengo mala suerte”, la negatividad sin razones concretas como “si en algún momento echan a alguien del trabajo, esa seré yo” y la sensación de incapacidad, entre otros, son síntomas de ansiedad. Además, en las crisis de ansiedad aparece una intensa sensación de miedo que te hace ponerte en alerta sin que haya una amenaza real que combatir e iniciando, por tanto, un bucle en el que no puedes evitar sentirte indefensa.
  • Síntomas conductuales: la dificultad para seguir con las rutinas sin duda es uno de los síntomas de la ansiedad que más afecta a los que la padecen. Esa incapacidad para responder a las demandas de su entorno, ya sea en el ámbito laboral, personal o familiar, hace que la persona se sienta poco válida y su estado de ánimo sea negativo.

Cómo mantener tu mente en forma

De la misma manera en la que te apuntas al gym y cuidas lo que comes para que tu cuerpo esté bien, hay muchas cosas que puedes hacer para mantener tu mente en forma. La buena noticia es que la mayoría de estas cosas son gratuitas y están a tu alcance en cualquier lugar y momento.

  • Domina tus pensamientos: en muchas ocasiones, nuestros pensamientos nos oprimen y nos impiden, reflexionar de una forma racional. Si notas que una idea desagradable es recurrente, crea una norma de sustitución. Por ejemplo: decide que, cada vez que pienses “las cosas van a salir mal y todo va a ser un desastre por mi culpa”, vas a darle la vuelta al pensamiento, repitiéndote a ti mismo “soy capaz, y si algo sale mal, seguro que hay solución”.
  • Respeta tus horas de descanso: y no sólo hablamos de irte a la cama pronto. Si bien el sueño es fundamental para que tu mente (y tu cuerpo) esté bien, el descanso en otros momentos del día es fundamental. Establece normas como parar de trabajar en algunos momentos del día y dedicarlos a tomar una merienda mientras consultas cosas a tu gusto en tu móvil, en una revista o en un libro. No pienses que esos 15 minutos son tiempo perdido: en realidad son tiempo invertido en estar bien y rendir en el resto de cosas que tienes que hacer.
  • Cultiva tus emociones y tus sentimientos: muchas veces el día a día nos ocupa tanto con estímulos exteriores que nos olvidamos de lo que hay en nuestro interior. Procura dar cabida en tu rutina a tus emociones y sentimientos. Prueba a enviar un mensaje de chat a tu pareja o a una amiga diciéndoles algo que realmente esté dentro de ti en ese momento, da igual el qué. Por ejemplo: “me gustó la primera vez que fuimos de compras juntas, porque me hiciste críticas muy constructivas; todavía tengo la falda que compramos aquel día”. Con esto no sólo mejorarás tu salud emocional, sino también la de tu entorno.
  • Pide ayuda a un profesional: así como contratas un “personal trainer” para entrar con éxito en el bikini de tus sueños, encuentra la ayuda de un psicólogo para vivir la vida con plenitud. Contrario a lo que se pensaba antiguamente, el psicólogo no solo existe para atender las crisis de personas con problemas de salud mental, sino también como un apoyo preventivo para mantener el bienestar en esas personas que no se encuentran mal pero se someten a las presiones del mundo moderno. No tengas vergüenza y da el paso.

El 10 de octubre es el Día Mundial de la Salud Mental, una iniciativa de la Federación Mundial de la Salud Mental que se celebra en más de 100 países del mundo. Este año, el lema es “Trabajar sin máscaras, emplear sin barreras”, y se busca visibilizar los problemas de salud mental y reivindicar el derecho de los pacientes y sus familias a tener una vida plena.

Fuente: Mujer Hoy

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