El Deporte y la Salud Mental

Hay muchas medidas que podemos tomar para cuidar de nuestra Salud Mental y Bienestar, pero existe una en particular que mantiene mucha evidencia y pruebas de estar directamente relacionada: El deporte.

La OMS define la actividad física como “cualquier movimiento corporal producido por los músculos esqueléticos, con el consiguiente consumo de energía”. Esto también incluye las actividades realizadas al trabajar, jugar y viajar, las tareas domésticas y las actividades recreativas. En ese sentido, no es necesario ser un deportista de élite o de un nivel competitivo para disfrutar de las bondades del ejercicio.

Además, este mismo organismo indica que “los niños deben destinar un mínimo de 60 minutos diarios a la realización de actividad física moderada y para los adultos, la sugerencia es dedicar 150 minutos semanales a la práctica de alguna actividad aeróbica con intensidad moderada”.

Pero ¿Cuáles son los beneficios reales de practicar deporte? Reduce el sobrepeso y la obesidad, previene problemas respiratorios y mejora el asma bronquial, reduce el riesgo cardiaco y disminuye la presión arterial, mantiene y mejora la flexibilidad, mejora la calcificación de los huesos previniendo la osteoporosis y la osteopenia, entre muchas otras cualidades.

En particular, respecto a la Salud Mental podemos decir que realizar actividad física con frecuencia favorece la liberación de endorfinas, lo que mejora el sistema inmunológico, y a su vez mejora la química cerebral de tal manera que provoca que la persona se sienta mejor y más activa.

Con la liberación de endorfinas podemos prevenir patologías como los trastornos ansiosos, algunas demencias y la depresión”, afirma el Dr. Claudio Urzúa, Psiquiatra y Director Médico de Centro Médico Cetep.

Por otra parte, la práctica continuada de ejercicio tiene un impacto en la imagen que la propia persona tiene respecto de sí misma, ya que por lo general se reduce el peso, la grasa corporal y se tonifica el cuerpo. Esto repercute en la autoimagen, mejorando la autoestima de las personas, sintiéndose más atractivas y energéticas.

Pero no solo eso, el deporte también ayuda a regular el sueño fisiológico, nos permite comprometernos con una actividad y nos permite distraernos de los problemas favoreciendo los estados de silencio mental, diversión y alegría. Nos libera de los agobios del día a día, mejora la irrigación y el desarrollo de terminaciones nerviosas asociadas con efectos protectores del deterioro mental.

Incluso en cuadros depresivos leves y moderados, la realización de ejercicios físicos regulares favorece la recuperación anímica, permitiendo en los casos de menor intensidad, prescindir del uso de fármacos.

Ya nos encontramos en primavera, temporada en la que todo propicia la actividad física: los días más largos, las gratas temperaturas y el acompañamiento. El primer paso para mantener una vida saludable está en cuidar de nosotros mismos.

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