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¿Cómo es el trastorno de personalidad limítrofe o border-line?

Experiencia

Se trata de uno de los Trastornos de Personalidad más complejos respecto a su diagnóstico y tratamiento.

Suele comenzar en la adultez temprana, y se diagnostica preferentemente en mujeres (en los pacientes varones pueden aparecer elementos de este trastorno, pero frecuentemente se observan además características que apuntan a otros tipos de trastorno de personalidad, como el narcisista o el antisocial).

Este trastorno, se distingue por una “inestabilidad generalizada” que abarca el estado de ánimo, la identidad, la autoimagen y la conducta interpersonal.Esto hace que presente numerosa y abigarrada sintomatología que dificulta mucho el diagnóstico clínico.

La inestabilidad anímica se traduce en cambios bruscos en las emociones y estados de ánimo: pueden pasar de la felicidad a la tristeza o del amor al odio fácilmente.

Vivencian sus reacciones emocionales con una intensidad extrema, que generalmente los “desborda” y que no logran controlar. Se observan episodios de disforia, irritabilidad y ansiedad, que pueden durar minutos o varios días.

También se observan episodios de ira intensa, con perdida de control emocional, como estallidos emocionales agresivos (pueden autoagredirse, agredir a los demás o destruir objetos), rabia constante y peleas físicas recurrentes.

Estos pacientes presentan frecuentemente comportamientos, intentos o amenazas de suicidio, y conductas de automutilación como cortarse o quemarse; que se producen generalmente en periodos de malestar emocional intenso.

La inestabilidad emocional se acompaña de una marcada impulsividad, que se traduce en conductas como incurrir en gastos económicos de forma irresponsable, comer compulsivamente en “atracones”, abusar de drogas y/o alcohol, practicar sexo no seguro, conducción imprudente de vehículos, entre otras.

La inestabilidad en la identidad y autoimagen se traduce en cambios frecuentes y rápidos de sus metas, valores, aspiraciones profesionales, opiniones, parejas, orientación sexual, amigos, etc.

Estas personas muchas veces se sienten confundidas, no saben lo que quieren, y se guían por influencias externas; cuando les falta una relación de amor y apoyo, pueden incluso sentir que “no son nada” o que no existen en absoluto. Esto a llevado a señalar que estas personas tendrían una “sensación crónica de vació, falta de sentido vital y soledad”.

Las personas con un Trastorno de Personalidad Limítrofe, generalmente buscan y se hacen dependientes de alguna persona a la que consideren capaz de “cuidarlos”, sin embargo idealizan y devalúan constantemente sus relaciones.

Pueden llegar a considerar a otra persona como especial y presentar intensos afectos positivos, generando altas expectativas y exigencias emocionales, las que si no son cumplidas pueden generar rápidamente la decepción y sentir que es la peor persona del mundo.

Realizan intensos esfuerzos por evitar un abandono, ya sea real o imaginario; y, frente a cualquier sospecha, generalmente reaccionan con una ira inapropiada o pánico.

Son extremadamente sensibles al rechazo y a la frustración, y suelen desarrollar miedos y creencias intensas sobre el significado catastrófico de estos hechos.

A nivel cognitivo, las personas portadoras de un Trastorno de Personalidad Limítrofe presentan variadas distorsiones, pero una resulta característica: el “pensamiento dicotómico extremo”, que traduce la tendencia a evaluar las experiencias en términos de categorías mutuamente excluyentes, en lugar de hacerlo distribuidas en un continuo: ven todo en “blanco o negro”, “amor u odio”, “extremadamente bueno o extremadamente malo”.

En periodos de estrés intenso pueden aparecer ideaciones paranoides, con ideas relativas al engaño, desamor y al abandono generalmente. En este contexto también pueden surgir síntomas disociativos severos, o incluso sintomatología psicótica.

La sintomatología y las alteraciones conductuales propias de este trastorno de personalidad resultan numerosas y abigarradas (exceden largamente este escrito), y de regla comprometen profundamente el funcionamiento en todos los ámbitos de desarrollo de las personas: familiar, social, laboral, etc.; frecuentemente generan además un sufrimiento importante en el paciente y en sus seres queridos.

El pronóstico y curso de este trastorno es variable, cuando existe un diagnóstico precoz y un manejo psicoterapéutico y farmacológico adecuado, se puede lograr la modulación y readecuación de muchas de las características descritas; procurando una mayor adecuación conductual, estabilidad emocional y menor sufrimiento.

Autoras: Psicóloga Bárbara Serra Wilkens y Dra. Claudia Barrera Renault

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